domingo, 25 de agosto de 2013

Todos estamos invitados a entrar por la puerta estrecha

VATICANO, 25 Ago. 13 / 10:55 am.

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En sus palabras previas al rezo del Ángelus, en la Plaza de San Pedro, el Papa Francisco aseguró que “Jesús ilumina nuestra vida con una luz que no se apaga jamás. No es un fuego artificial, un flash, no, es una luz tranquila, que dura siempre”.

La luz de Jesús, indicó, “nos da paz. Así es la luz que encontramos si entramos por la puerta de Jesús”.

El Evangelio de hoy, apuntó el Santo padre, “nos invita a reflexionar sobre el tema de la salvación”, pues en al salir Jesús de Galilea alguien se le acerca y le pregunta “Señor, ¿son pocos los que se salvan?”.

“Jesús no responde directamente a la pregunta: no es importante saber cuántos se salvan, sino que más bien es importante saber cuál es el camino de la salvación”, dijo el Papa.

“Y he aquí entonces que a la pregunta Jesús responde diciendo: ‘Luchen por entrar por la puerta estrecha, porque, les digo, muchos pretenderán entrar y no podrán’. ¿Qué quiere decir Jesús? ¿Cuál es la puerta por la que debemos entrar? ¿Y por qué Jesús habla de una puerta estrecha?”.

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Francisco recordó que “la imagen de la puerta vuelve varias veces en el Evangelio y se remonta a la de la casa, a la del hogar doméstico, donde encontramos seguridad, amor y calor. Jesús nos dice que hay una puerta que nos hace entrar en la familia de Dios, en el calor de la casa de Dios, de la comunión con Él”.

Esa puerta es el mismo Jesús. Él es la puerta. Él es el pasaje para la salvación. Él nos conduce al Padre. Y la puerta que es Jesús jamás está cerrada, esta puerta jamás está cerrada. Está abierta siempre y a todos sin distinción, sin exclusiones, sin privilegios”.

El Papa subrayó que “Jesús no excluye a nadie. Alguno de ustedes quizá podrá decirme, pero Padre, yo estoy excluido, porque soy un gran pecador. He hecho cosas feas. He hecho tantas en la vida. No, no estás excluido. Precisamente por esto eres el preferido”.

“Porque Jesús prefiere al pecador. Siempre, para perdonarlo, para amarlo. Jesús te está esperando para abrazarte, para perdonarte. No tengas miedo. Él te espera. Anímate, ten coraje para entrar por su puerta”.

El Santo Padre señaló que “todos somos invitamos a pasar esta puerta, a atravesar la puerta de la fe, a entrar en su vida, y a hacerlo entrar en nuestra vida, para que Él la transforme, la renueve, le de alegría plena y duradera”.

“En la actualidad pasamos ante tantas puertas que invitan a entrar prometiendo una felicidad que después, nos damos cuenta de que dura un instante. Que se agota en sí misma y que no tiene futuro. Pero yo les pregunto: ¿Por cuál puerta queremos entrar? Y ¿a quién queremos hacer entrar por la puerta de nuestra vida?”.

“Quisiera decir con fuerza: no tengamos miedo de atravesar la puerta de la fe en Jesús, de dejarlo entrar cada vez más en nuestra vida, de salir de nuestros egoísmos, de nuestras cerrazones, de nuestras indiferencias hacia los demás”.

El Papa indicó que “ciertamente la de Jesús es una puerta estrecha, no porque es una sala de tortura, no por eso. Sino porque nos pide abrir nuestro corazón a Él, reconocernos pecadores, necesitados de su salvación, de su perdón, de su amor, de tener la humildad de acoger su misericordia y hacernos renovar por Él”.

“Por la puerta estrecha que es Cristo debe pasar toda nuestra vida”.

El Santo Padre señaló además que “Jesús en el Evangelio nos dice que el ser cristianos no es tener una ‘etiqueta’”.

“Y yo les pregunto a ustedes: ¿Ustedes son cristianos de etiqueta o de verdad? ¡Eh! esa se responde dentro. No cristianos, jamás cristianos de etiqueta, cristianos de verdad, de corazón. Ser cristianos es vivir y testimoniar la fe en la oración, en las obras de caridad, en promover la justicia, en realizar el bien”.

A la Virgen María, Puerta del Cielo, le pedimos que nos ayude a pasar la puerta de la fe, a dejar que su Hijo transforme nuestra existencia como ha transformado la suya para llevar a todos la alegría del Evangelio”, concluyó.

(ACI/EWTN Noticias)

miércoles, 21 de agosto de 2013

No seamos avaros en donar lo que nosotros mismos hemos recibido sin ningún mérito

VATICANO, 19 Ago. 13 / 10:47 am.

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El Papa Francisco envió sus reflexiones a los participantes y organizadores de la 34º edición del Meeting de Rimini para la Amistad entre los Pueblos, un acto sobre cultura, política, religión y arte, que se realiza todos los años desde 1980 en la ciudad balnearia italiana de Rimini. El Santo Padre asegura a los participantes en el encuentro que "el poder teme a los hombres que dialogan con Dios, porque los vuelve libres y no asimilables".

El Meeting de Rimini que este año tiene por título "La emergencia hombre", es organizado por el movimiento eclesial católico Comunión y Liberación, y propone una reflexión y confrontación abierta sobre diversos temas, a través de una gran cantidad de encuentros, debates, exposiciones, eventos musicales, literarios y deportivos. Dura una semana y se realiza en la segunda quincena de agosto, el mes central de las vacaciones de verano en Europa y por el Meeting pasa más de un millón de personas.

En la apertura participó el primer ministro italiano Enrico Letta, y en video conferencia dio un mensaje el presidente de Italia, Giorgio Napolitano.

La carta enviada por el Secretario de Estado del Vaticano, Cardenal Tarcisio Bertone, lleva "el cordial saludo del santo padre Francisco" a los "organizadores y participantes del Meeting, e indica que el tema elegido "La emergencia hombre", ha suscitado diversas consideraciones del Papa Francisco" que reporto a continuación":

"El hombre es la vía de la Iglesia" y esta verdad sigue siendo válida en nuestro tiempo en el que la Iglesia se encuentra "en un mundo siempre más globalizado y virtual, en una sociedad cada vez más secularizada y sin puntos de referencia estables". Y por lo tanto debe "redescubrir su propia misión".
El Santo Padre reconoce que "el hombre es un misterio", que "es vía de la Iglesia porque es la vía recorrida por el mismo Dios", que desde los albores de la humanidad, después del pecado original se pone a la búsqueda del hombre.

Añade que "si no pasamos a través de Cristo" no entenderemos nada del misterio del hombre. O cuando "nos acercaremos a nuestros hermanos" seremos "como aquellos ladrones de los cuales nos habla el evangelio".

También el mundo, "el poder económico, político, mediático, tiene necesidad del hombre para perpetuarse e inflarse a si mismo", indica el Papa en su reflexión. "Para ello necesita manipular las masas, inducir deseos, borrar lo más precioso que el hombre posee: su relación con Dios.
Y precisa: "el poder teme a los hombres que dialogan con Dios, porque los vuelve libres y no asimilables".

Aquí está "la emergencia hombre que el Meeting para la Amistad entre los Pueblos propone este año en el centro de su reflexión: la urgencia de restituir al mismo hombre su altísima dignidad, la unicidad y preciosidad de cada existencia humana, desde la concepción hasta el fin natural de la vida".

Y el Papa asegura que "la Iglesia a la cual Cristo confió su palabra y sacramentos, custodia la esperanza más grande, la posibilidad más auténtica de realización que tiene el hombre, en cualquier latitud y en cualquier tiempo".

Vayamos hacia los otros sin esperar que los otros vengan a buscarnos!", invita el papa Francisco y añade: "Imitemos en esto a nuestro divino Maestro, que dejó su cielo para hacerse hombre y estar cerca de cada uno de nosotros. No solamente en las iglesias y las parroquias, pero en todos los ambientes llevemos el perfume del amor de Cristo. En las escuelas, en las universidades, en los lugares de trabajo, en los hospitales, en las cárceles. Pero también en las plazas, en los centros deportivos y en los locales en donde la gente se encuentra.

No seamos avaros en donar lo que nosotros mismos hemos recibido sin ningún mérito! No tengamos miedo de anunciar a Cristo en las ocasiones oportunas como en las inoportunas, con respeto y con franqueza".

(ACI/EWTN Noticias)


"2 Proclama la Palabra, insiste a tiempo y a destiempo, reprende, amenaza, exhorta con toda paciencia y doctrina.
3 Porque vendrá un tiempo en que los hombres no soportarán la doctrina sana, sino que, arrastrados por su propias pasiones, se harán con un montón de maestros por el prurito de oír novedades;
4 apartarán sus oídos de la verdad y se volverán a las fábulas."
(2 Timoteo 4, 2-4)

sábado, 17 de agosto de 2013

La Virgen María no nos deja

VATICANO, 15 Ago. 13 / 06:05 am.

 El Papa en la Asunción de la Virgen: María no nos deja solos y nos sostiene en la lucha contra el  mal

En la homilía de la Misa que presidió esta mañana en la Plaza de la Libertad en Castel Gandolfo, el Papa Francisco reflexionó sobre la fiesta de la Asunción de la Virgen que la Iglesia celebra hoy y dijo que Santa María es escuela de paciencia y esperanza, no nos deja solos, nos acompaña siempre y sostiene a los cristianos en el combate contra las fuerzas del mal.

Ante miles de fieles presentes, el Santo Padre planteó la reflexión a partir de la fiesta de la Asunción de la Virgen y tres palabras que se relacionan a este acontecimiento: lucha, resurrección y esperanza.
Miguel Cabrera, La Virgen del Apocalipsis,  Óleo sobre tela, pintura monumental, Museo Nacional de Arte by kromac, via Flickr
-Lucha:

"El pasaje del Apocalipsis presenta la visión de la lucha entre la mujer y el dragón. La figura de la mujer, que representa a la Iglesia, es por un lado gloriosa, triunfante, y del otro aún en trabajo. Así, en efecto, es la Iglesia: si es la del Cielo ya está asociada a la gloria de Su Señor, en la historia vive continuamente las pruebas y los desafíos que comporta el conflicto entre Dios y el maligno, el enemigo de siempre. Y en esta lucha que los discípulos de Jesús deben afrontar - todos nosotros, todos los discípulos de Jesús debemos afrontar esta lucha - María no nos deja solos, la Madre de Cristo y de la Iglesia está siempre con nosotros".

El Papa dijo luego que la Virgen "siempre camina y está con nosotros. También María, en cierto sentido, comparte esta doble condición. Ella naturalmente ya ha entrado de una vez y para siempre en el Cielo, pero esto no significa que sea lejana, que se haya alejado de nosotros, de hecho María nos acompaña, lucha con nosotros, sostiene a los cristianos en el combate contra las fuerzas del mal".

"La oración con María, en particular el Rosario - pero escuchen bien, el Rosario. Ustedes rezan el Rosario todos los días? Yo no sé (los presentes gritan ¡sí!) ¿Seguro? Entonces la oración con María, en particular el Rosario también tiene esta dimensión "agónica", es decir de lucha, una oración que sostiene en la batalla contra el maligno y sus cómplices. También el Rosario nos sostiene en la batalla".

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-Resurrección:

El Papa Francisco dijo luego que la segunda lectura se refiere a la resurrección. "Toda nuestra fe se basa en esta verdad fundamental que no es una idea sino un evento. Y también el misterio de la Asunción de María en cuerpo y alma está inscrito en la Resurrección de Cristo. La humanidad de la Madre fue 'atraída' por el Hijo en su paso a través de la muerte".

"Jesús ha entrado una vez y para siempre en la vida eterna con toda su humanidad, esa que había tomado de María, así ella, que Lo ha seguido fielmente toda la vida, Lo ha seguido con el corazón, ha entrado con Él en la vida eterna, que llamamos también Cielo, Paraíso o Casa del Padre".

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-Esperanza:

Tras recordar que María también sufrió los dolores de la Cruz de Cristo, que vivió hasta "el fondo del alma", el Papa se refirió a la esperanza. "La esperanza es la virtud de quien, experimentando el conflicto, a lucha cotidiana entre la vida y la muerte, entre el bien y el mal, cree en la Resurrección de Cristo, en la victoria del Amor".

El Santo Padre explicó luego que el canto del Magnificat, que María entona en acción de gracias a Dios, es un canto de esperanza. "Este canto es particularmente intenso allí donde el Cuerpo de Cristo sufre hoy la Pasión".

"Donde está la Cruz, para nosotros los cristianos está la esperanza, siempre, Si no hay esperanza, no somos cristianos. Por esto me gusta decir: no se dejen robar la esperanza. Que no nos roben la esperanza, porque esta fuerza es una gracia, un don de Dios que nos lleva hacia adelante con la vista en el Cielo, Y María siempre está allí, cercana a esta comunidad, a estos hermanos nuestros, camina con ellos, sufre con ellos y canta con ellos el Magnificat de la esperanza".

Para concluir, el Papa dijo: "queridos hermanos y hermanas, unámonos también nosotros, con todo el corazón, a este canto de paciencia y victoria, de lucha y alegría, que une a la Iglesia triunfante con la peregrina, nosotros, que une la tierra con el Cielo, que une nuestra historia con la eternidad, hacia la cual caminamos. Que así sea".

(ACI/EWTN Noticias)

martes, 13 de agosto de 2013

Que las familias sean el testimonio de la belleza del amor sostenido por la fe

VATICANO, 12 Ago. 13 / 10:17 am.

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La vida humana debe ser defendida "siempre", desde el vientre materno, reconociendo en ella un don de Dios y una "garantía del futuro de la humanidad", afirmó el Papa Francisco en un mensaje para la Semana Nacional de la Familia, que comenzó ayer en el Brasil.

Según señala Radio Vaticano, el Papa inicia su mensaje afirmando que todavía conserva "vivas en el corazón las alegrías recibidas" durante el viaje al Brasil por la Jornada Mundial de la Juventud celebrada hace unos dias en Río de Janeiro.

El Papa animó a los padres en la "misión noble y exigente de ser los primeros colaboradores de Dios en la orientación fundamental de la existencia y en la garantía de un buen futuro. Por ello es importante que los padres cultiven prácticas comunes de fe en la familia, que acompañen la maduración de la fe de los hijos".

Los padres, prosiguió el Papa, fueron llamados a "transmitir con las palabras y sobre todo con sus obras las verdades fundamentales sobre la vida y el amor humano, que reciben una nueva luz de la Revelación de Dios".

"En particular, frente a la cultura del deshecho, que relativiza el valor de la vida humana -subrayó el Santo Padre- los padres están llamados a transmitir a sus hijos la conciencia de que siempre debe ser defendida, desde el vientre materno, reconociendo en ella un don de Dios y una garantía del futuro de la humanidad, pero también en el cuidado de los ancianos, especialmente de los abuelos, que son la memoria viva de un pueblo y transmiten la sabiduría de la vida".

Para concluir, invocando la intercesión de Nuestra Señora de Aparecida, el Papa pidió que las familias puedan llegar a ser "los testimonios más convincentes de la belleza del amor sostenido por la fe".

La Semana Nacional de la Familia es una iniciativa de la Conferencia Episcopal del Brasil, y este año gira en torno al tema "Transmisión y educación de la fe cristiana en la familia". Los obispos brasileños, retomando el documento de Aparecida, recordaron en una nota que la familia "es uno de los tesoros más importantes de América Latina y es un patrimonio de toda la humanidad".

(ACI/EWTN Noticias)

domingo, 11 de agosto de 2013

El amor de Dios es el verdadero tesoro

VATICANO, 11 Ago. 13 / 10:04 am.


Esta mañana en sus palabras previas al rezo del Ángelus desde la Plaza de San Pedro, el Papa Francisco recordó que antes que la familia, el trabajo, y los amigos está Dios, porque su amor es el verdadero tesoro del hombre que alimenta todo lo demás.

Bajo el abrasador sol de Roma y ante miles de peregrinos, el Papa Francisco cuestionó “yo me pregunto: ¿'Dónde está su tesoro', cuál es para ustedes la realidad más importante, más preciosa, la realidad que atrae sus corazones como un imán? ¿Qué atrae sus corazones, pueden decir que es el amor de Dios? Que cada uno responda en su corazón”.

“Alguno podrá decirme: Pero Padre, si yo trabajo, tengo familia, para mí la realidad más importante es llevar adelante la familia, el trabajo... ¿es cierto, eh? Es importante, ¿Pero cuál es la fuerza que tiene unida a la familia?”.

“Precisamente es el amor, y ¿quién siembra el amor en nuestros corazones? Dios, el amor de Dios. Es precisamente el amor que da sentido a nuestros pequeños compromisos de cada día y nos ayuda a afrontar las grandes pruebas. Éste es el verdadero tesoro del hombre. Caminar hacia adelante en la vida con amor, con el amor que el Señor sembró en el corazón, con el amor de Dios”, explicó.

Basándose en el Evangelio de hoy, el Papa habló del encuentro definitivo con Cristo, “un deseo que nos hace estar siempre preparados, con el espíritu despierto, porque esperamos este encuentro con todo nuestro corazón, que todos nosotros, tanto de manera explícita como escondida, tenemos en el corazón. Todos, tenemos este deseo en el corazón”, dijo.

En este sentido, el Papa recordó que hay que tener en cuenta el contexto en el que Jesús dijo tales palabras a sus discípulos, “en este caso -continuó- Lucas nos muestra que Jesús está caminando con sus discípulos hacia Jerusalén, hacia la Pascua de la muerte y la resurrección, y en este camino les enseña confiándoles que Él mismo lleva el corazón”.

El Santo Padre indicó que Jesús se separa de los bienes terrenales, confiando en la providencia del Padre, que para Jesús es la espera de la vuelta a la casa del Padre, y para nosotros “es la espera de Cristo mismo, que vendrá para tomarnos y llevarnos a una fiesta sin fin, como ya hizo su Madre María Santísima, a quien llevó al Cielo con Él”.

Este Evangelio nos dice, continuó Francisco, que el cristiano es aquél que lleva dentro de sí mismo el deseo grande, el deseo profundo, de encontrarse con su Señor junto a sus hermanos, a sus compañeros de camino.

“Y todo esto Jesús lo resume así: 'Donde esté vuestro tesoro, allí estará vuestro corazón” *. El corazón que desea... ¡Así que todos nosotros tenemos un deseo! ¡Pobre gente la que no tenga un deseo! El deseo de caminar hacia adelante, hacia el horizonte, y para nosotros cristianos el horizonte es el encuentro con Jesús, precisamente el encuentro con él, que nuestra vida, nuestra alegría, aquél quien nos hace felices”, exclamó.

“¿Todos ustedes tienen un deseo, un corazón que desea? Piensen en responder en silencio en su corazón. Tiene un corazón que desea, o tienen un corazón cerrado, un corazón adormecido, un corazón anestesiado para las cosas de la vida? El deseo de caminar hacia el encuentro con Jesús... ¿Donde está su tesoro? Aquél que desean. Porque Jesús nos dijo 'Donde está su tesoro, allá estará su corazón'”, recordó.

El Papa precisó que el amor de Dios no es algo vago, un sentimiento genérico, sino que tiene un nombre y un rostro: Jesucristo.

El amor de Dios se manifiesta en Jesús, porque nosotros no podemos amar el aire... ¡No, no se puede! Amamos a las personas, y la persona a la que amamos es Jesús, el don del Padre entre nosotros. Es un amor que da valor y belleza a todo lo demás, un amor que da valor que da fuerza a la familia, al trabajo, al estudio, a la amistad, al arte, a cada actividad humana”, explicó.

Siguiendo esta línea, Francisco indicó que el amor de Dios también da sentido a las experiencias negativas, porque nos permite caminar hacia otras experiencias, no permanecer prisioneros del mal, sino superarlo, abrirnos siempre a la esperanza, aquél horizonte de la esperanza, al horizonte final de nuestro peregrinaje.

“De esta manera también las fatigas y las caídas encuentran un sentido. También nuestros pecados encuentran un sentido en el amor de Dios, porque este amor de Dios en Jesucristo nos perdona siempre, nos ama tanto que nos perdona siempre”.

Por último el Papa recordó que hoy la Iglesia recuerda a Santa Clara de Asís, que sobre las huellas de San Francisco dejó todo para consagrarse a Cristo en la pobreza.

“Santa Clara nos da un testimonio muy bello del Evangelio de hoy: que ella junto a la Virgen María nos ayude a vivirlo también a cada uno de nosotros, según la propia vocación”, concluyó.


(ACI/EWTN Noticias)

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* Lucas 12, 29-36:

29 Así pues, vosotros no andéis buscando qué comer ni qué beber, y no estéis inquietos.
30 Que por todas esas cosas se afanan los gentiles del mundo; y ya sabe vuestro Padre que tenéis la necesidad de eso.
31 Buscad más bien su Reino, y esas cosas se os darán por añadidura.
32 «No temas, pequeño rebaño, porque a vuestro Padre le ha parecido bien daros a vosotros el Reino.
33 «Vended vuestros bienes y dad limosna. Haceos bolsas que no se deterioran, un tesoro inagotable en los cielos, donde no llega el ladrón, ni la polilla;
34 porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.
35 «Estén ceñidos vuestros lomos y las lámparas encendidas,
36 y sed como hombres que esperan a que su señor vuelva de la boda, para que, en cuanto llegue y llame, al instante le abran.

jueves, 8 de agosto de 2013

La fuerza de la fe se mide por la capacidad para comunicarla

 06/08/13 5:38 PM.

 No se puede anunciar a Cristo sin la Iglesia, dice el Papa Francisco

Si la fe de los cristianos es madura, «adulta», deben saber salir del propio ambiente para llevar el mensaje del Evangelio a las periferias, «especialmente a aquellas que aún no han tenido la oportunidad de conocer a Cristo». Este tema característico de la predicación de Papa Francisco representa el centro del Mensaje para la Jornada Misionera Mundial 2013, que será celebrada el próximo 20 de octubre, justamente en el ámbito de la conclusión del Año de la Fe.

«La fuerza de nuestra fe, a nivel personal y comunitario, también se mide por la capacidad de comunicarla a los demás, de difundirla, de vivirla en la caridad, de dar testimonio a las personas que encontramos y que comparten con nosotros el camino de la vida», escribió el Pontífice argentino en el mensaje.

Para el Papa Francisco, la fe, como ya había afirmado en la encíclica a cuatro manos que escribió con Benedicto XVI, «Lumen Fidei», debe ser una «luz segura» que ilumina el camino del hombre en este tiempo de crisis y de conflictos.

El Papa no olvidó en su mensaje la difícil situación social que están viviendo muchos países: «vivimos en una época de crisis que afecta a muchas áreas de la vida, no sólo la economía, las finanzas, la seguridad alimentaria, el medio ambiente, sino también la del sentido profundo de la vida y los valores fundamentales que la animan».

En el texto, con fecha del 19 de mayo de este año, el Pontífice recordó que la convivencia entre los seres humanos «está marcada por tensiones y conflictos que causan inseguridad y fatiga para encontrar el camino hacia una paz estable». Pero justamente en esta «situación tan compleja» es urgente «el llevar con valentía a todas las realidades, el Evangelio de Cristo, que es anuncio de esperanza, reconciliación, comunión; anuncio de la cercanía de Dios, de su misericordia, de su salvación; anuncio de que el poder del amor de Dios es capaz de vencer las tinieblas del mal y conducir hacia el camino del bien».

El hombre contemporáneo y el mundo de nuestros días, según Francisco, necesitan una «luz segura», la luz de la fe para iluminar el camino. El testimonio de experiencia de los cristianos, la «naturaleza misionera de la Iglesia» no pueden confundirse con el «proselitismo».

«Todavía se piensa que llevar la verdad del Evangelio es violentar la libertad», recordó Bergoglio. Una crítica a la que Francisco respondió con las palabras de la «Evangelii nuntiandi» de Pablo VI, según quien proponer la fe es en realidad un homenaje a la libertad del hombre: «Sería… un error imponer cualquier cosa a la conciencia de nuestros hermanos. Pero proponer a esa conciencia la verdad evangélica y la salvación ofrecida por Jesucristo, con plena claridad y con absoluto respeto hacia las opciones libres que luego pueda hacer… es un homenaje a esta libertad».

En realidad, indicó el Papa, más que los obstáculos exteriores que existen para la transmisión de la fe, lo que cuentan son los obstáculos que nacen «dentro de la comunidad eclesial»: «A veces el fervor, la alegría, el coraje, la esperanza en anunciar a todos el mensaje de Cristo y ayudar a la gente de nuestro tiempo a encontrarlo son débiles».

Por ello, subrayó el Pontífice, «siempre debemos tener el valor y la alegría de proponer, con respeto, el encuentro con Cristo, de hacernos heraldos de su Evangelio», tocando uno de los temas más importantes para él, puesto que la Iglesia «no es una organización asistencial, una empresa, una ONG, sino que es una comunidad de personas, animadas por la acción del Espíritu Santo, que han vivido y viven la maravilla del encuentro con Jesucristo y desean compartir esta experiencia de profunda alegría, compartir el mensaje de salvación que el Señor nos ha dado».

(Vatican Insider/InfoCatólica)


Texto completo del mensaje del Papa Francisco para la Jornada Misionera Mundial n. 87
 

lunes, 5 de agosto de 2013

Las JMJ no son "fuegos de artificio"

04/08/13 1:49 PM

  

El Santo Padre afirmó que «el encuentro con Jesús vivo, en su gran familia que es la Iglesia, llena el corazón de alegría, porque lo llena de vida verdadera, de un bien profundo que no pasa y no se marchita: lo hemos visto en los rostros de los chicos de Río». Fue en la oración mariana dominical con los peregrinos llegados a la plaza del Santuario de San Pedro, y lo dijo para subrayar que los jóvenes, particularmente sensibles al vacío de significado, con esta experiencia de la JMJ deben afrontar el veneno del vacío de una sociedad que los ilusiona con el consumismo.

 «La verdadera riqueza es el amor de Dios compartido con los hermanos» expresó explicando que el evangelio de este domingo «advierte propiamente sobre el absurdo de basar la propia felicidad sobre el tener.

El obispo de Roma enmarcó su reflexión en la maravillosa experiencia vivida en Brasil con la JMJ, a la que calificó como «una nueva etapa en la peregrinación de los jóvenes a través de los continentes con la cruz de Cristo».

«Las JMJ no son ‘fuegos de artificio’, sino etapas de un largo camino», constató el Sucesor de Pedro. «Los jóvenes no siguen al Papa, siguen a Jesucristo llevando su cruz. Y el Papa los guía y los acompaña en este camino de fe y de esperanza».

Después de agradecer y pedir al Señor que recompense a todos los que han trabajado para esta gran fiesta de la fe y el encuentro con el pueblo y los pastores, el Obispo de Roma pidió rezar para que los jóvenes que participaron de la JMJ, puedan traducir esta experiencia en su camino cotidiano, en el comportamiento de todos los días y que puedan traducirlo también en elecciones importantes de vida, respondiendo a la llamada personal del Señor.

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Texto completo:
Queridos hermanos y hermanas,
El pasado domingo estaba en Río de Janeiro. Se concluía la Santa Misa y la Jornada Mundial de la Juventud. Pienso que todos juntos tenemos que dar gracias al Señor por el gran don que ha sido este evento, para el Brasil, para América Latina y para el mundo entero. Ha sido una etapa en la peregrinación de los jóvenes a través de los continentes con la Cruz de Cristo. Nunca tenemos que olvidar que las Jornadas Mundiales de la Juventud no son «fuegos de artificio», finalizados en sí mismo; son etapas de un largo camino, iniciado en 1985, por iniciativa del Papa Juan Pablo II.
Él confió a los jóvenes la Cruz y dijo: ¡vayan y yo iré con ustedes! Y así fue; y esta peregrinación de los jóvenes continuó con el Papa Benedicto, y gracias a Dios también yo he podido vivir esta maravillosa etapa en Brasil. Recordemos siempre: los jóvenes no siguen al Papa, siguen a Jesucristo, llevando su Cruz. Y el Papa los guía y acompaña en este camino de fe y de esperanza. Agradezco por esto a todos los jóvenes que han participado, incluso con sacrificios. Y agradezco al Señor también por los otros encuentros que tuve con los Pastores y el pueblo de aquel gran País que es el Brasil, como también con las autoridades y los voluntarios. El Señor recompense a todos aquellos que han trabajado para esta gran fiesta de la fe.
También quiero subrayar mi gratitud; muchas gracias a los brasileños, buena gente la del Brasil, un pueblo de gran corazón, no me olvido de su calurosa bienvenida, de sus saludos, de sus miradas, tanta alegría, un pueblo generoso, pido al Señor los bendiga tanto.
Quisiera pedirles que recen conmigo para que los jóvenes que han participado en la Jornada Mundial de la Juventud puedan traducir esta experiencia en su camino cotidiano, en los comportamientos de todos los días; y que puedan traducirlo también en elecciones importantes de vida, respondiendo a la llamada personal del Señor.
Hoy en la liturgia resuena la palabra provocante de Qoèlet: «Vanidad de vanidades… todo es vanidad» (1,2). Los jóvenes son particularmente sensibles al vacío de significado y de valores que a menudo los circunda. Y lamentablemente pagan las consecuencias. En cambio, el encuentro con Jesús vivo, en su gran familia que es la Iglesia, llena el corazón de alegría, porque lo llena de vida verdadera, de un bien profundo, que no pasa y no se marchita: lo hemos visto en los rostros de los chicos de Río. Pero esta experiencia tiene que afrontar la vanidad cotidiana, el veneno del vacío que se insinúa en nuestra sociedad basada en el beneficio y en el tener, que ilusionan a los jóvenes con el consumismo. El Evangelio de este domingo nos advierte justamente sobre el absurdo de basar la propia felicidad sobre el tener. El rico se dice a sí mismo: «Alma mía, tienes bienes almacenados… descansa, come, bebe y date buena vida. Pero Dios le dice: Necio esta misma noche morirás. Y aquello que has acumulado ¿para quién será?» (cfr Lc 12,19-20).
Queridos hermanos y hermanas la verdadera riqueza es el amor de Dios, compartido con los hermanos. Aquel amor que viene de Dios y hace que nosotros lo compartamos con nosotros; y nos ayudemos entre nosotros. El que hace la experiencia no teme la muerte y recibe la paz del corazón. Confiemos esta intención, esta intención de recibir el amor de Dios y compartirlo con los hermanos, a la intercesión de la Virgen María.

Después del Ángelus:
Queridos hermanos y hermanas,
Los saludo a todos y les agradezco su presencia, a pesar del calor.
Estoy contento de saludarlos, en particular a algunos grupos juveniles: la Juventud Carmelitana de Croacia, los jóvenes de Sandón y Fossò, diócesis de Verona; a los de Mozzanica, diócesis de Cremona; aquellos de Moncalieri, que han hecho parte del camino a pie, y a los de Bérgamo, que han venido en bicicleta. ¡Gracias a todos!
Pero hay tantos jóvenes en la plaza, ¡esto parece Río de Janeiro!
Querría garantizar un recuerdo especial a los párrocos y a todos los sacerdotes del mundo, porque hoy se recuerda su patrono, San Juan María Vianney. Queridos hermanos, estamos unidos en la oración y en la caridad pastoral.
Mañana los romanos recordamos nuestra Madre, la Salus Populi Romani. Pidámosle a ella que nos custodie y ahora todos juntos la saludamos con un Ave María, todos.
  
(Radio Vaticano/InfoCatólica)

viernes, 2 de agosto de 2013

El Papa Francisco a los Musulmanes del mundo

VATICANO, 02 Ago. 13 / 10:28 am.

 Cristianos y musulmanes deben promover respeto mutuo y amistad, dice el Papa

En su mensaje por el final del Ramadán islámico, el Papa Francisco señala que los cristianos y musulmanes deben ser auténticos promotores del respeto mutuo y la amistad, especialmente a través de la educación.

En el texto dado a conocer hoy y en el que el Santo Padre ha querido enviar él personalmente, en vez de hacerlo el Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso como era la costumbre, el Papa pide respetar las creencias del otro y evitar cualquier tipo de violencia o ataque a causa de la religión.

A continuación el texto completo del Papa Francisco:

"A los musulmanes del mundo entero:

Es para mí un gran placer daros mis felicitaciones con motivo de la celebración del 'Id al-Fitr, que concluye el mes del Ramadán, dedicado principalmente al ayuno, la oración y la limosna.

Se ha convertido en tradición que, en esta ocasión, el Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso os envíe un mensaje de buena voluntad, acompañado de un tema propuesto a la común reflexión. Este año, el primero de mi Pontificado, decidí firmar yo mismo este tradicional mensaje y enviároslo, queridos amigos, como expresión de aprecio y amistad para todos los musulmanes, especialmente aquellos que son líderes religiosos.

Como todos sabéis, cuando los Cardenales me eligieron como Obispo de Roma y Pastor Universal de la Iglesia Católica, escogí el nombre de 'Francisco', un santo muy famoso, que amó profundamente a Dios y a todo ser humano, hasta el punto de ser llamado 'hermano universal'. Amó, ayudó y sirvió a los necesitados, a los enfermos y a los pobres; también se preocupó mucho de la creación.

Soy consciente de que, en este período, las dimensiones familiar y social son especialmente importantes para los musulmanes, y vale la pena subrayar que hay ciertos paralelos en cada una de estas áreas con la fe y la práctica cristiana.

Este año, el tema sobre el que me gustaría reflexionar con vosotros y con todos los que lean este mensaje, y que afecta tanto a los musulmanes como a los cristianos, es la promoción del respeto mutuo a través de la educación.

El tema de este año quiere destacar la importancia de la educación en la forma en que nos comprendemos unos con otros, sobre la base del respeto mutuo. "Respeto" significa una actitud de amabilidad hacia las personas para las que nutrimos consideración y estima. "Mutuo" significa que no se trata de un proceso unidireccional, sino de algo que es compartido por ambas partes.

Lo que estamos llamados a respetar en cada persona es ante todo su vida, su integridad física, su dignidad y los derechos que de ella manan, su reputación, su propiedad, su identidad étnica y cultural, sus ideas y sus decisiones políticas.

Por esto estamos llamados a pensar, hablar y escribir del otro en un modo respetuoso, no sólo en su presencia, sino siempre y en todas partes, evitando críticas injustas o la difamación. Para lograr esto, tienen un papel fundamental la familia, la escuela, la enseñanza religiosa y todo tipo de medios de comunicación social.

Si nos referimos ahora al respeto mutuo en las relaciones interreligiosas, especialmente entre cristianos y musulmanes, estamos llamados a respetar la religión del otro, sus enseñanzas, símbolos y valores. Un respeto especial se debe a los líderes religiosos y los lugares de culto. ¡Cuánto dolor causan los ataques a uno u otro de ellos!

Claramente, al mostrar respeto por la religión de los demás o manifestar los mejores deseos con motivo de una celebración religiosa, simplemente tratamos de compartir la alegría, sin referencia al contenido de sus creencias religiosas.

En cuanto a la educación de los jóvenes musulmanes y cristianos, debemos formar nuestros jóvenes a pensar y hablar de un modo respetuoso de otras religiones y de sus seguidores, evitando ponerlos en ridículo o denigrar sus creencias y prácticas.

Todos sabemos que el respeto mutuo es esencial en cualquier relación humana, sobre todo entre las personas que profesan una creencia religiosa. Es así como puede crecer una amistad sincera y duradera.

Al recibir al Cuerpo Diplomático acreditado ante la Santa Sede, el 22 de marzo de 2013, les dije: ‘No se pueden vivir auténticas relaciones con Dios ignorando a los demás. Por eso, es importante intensificar el diálogo entre las distintas religiones, pienso en primer lugar en el Islam, y he apreciado mucho la presencia, durante la Misa de inicio de mi ministerio, de tantas autoridades civiles y religiosas del mundo islámico’. Con estas palabras, quise subrayar una vez más la gran importancia del diálogo y de la cooperación entre los creyentes, sobre todo entre cristianos y musulmanes, así como la necesidad de fortalecerla.

Con estos sentimientos, renuevo mi esperanza de que todos los cristianos y musulmanes sean auténticos promotores del respeto mutuo y la amistad, especialmente a través de la educación.

Os expreso, por último, mis mejores deseos y oraciones para que vuestras vidas puedan glorificar al Altísimo y dar alegría a los que os circundan.

¡Feliz fiesta a todos vosotros!

Desde el Vaticano, 10 de julio de 2013

Francisco".

(ACI/EWTN Noticias)

jueves, 1 de agosto de 2013

El Papa dice a los Jesuitas: "Cristo es el centro"

31/07/13 2:13 PM.

 

En la festividad de San Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús, a la que él pertenece, el Papa ha celebrado esta mañana la Santa Misa con los jesuitas en la iglesia romana del Gesú, donde se conservan las reliquias del santo. El Santo Padre ha explicado a sus hermanos que no se puede «seguir a Cristo sino en la Iglesia y con la Iglesia», recalcando que «no puede haber caminos paralelos o aislados. Sí, caminos de búsqueda, caminos creativos, sí, es importante; ir hacia las periferias, pero siempre en comunidad con la Iglesia».

Se ha tratado de una Misa privada –como las que celebra diariamente en la Casa de Santa Marta– a la que han asistido sólo los sacerdotes de la Compañía, sus amigos y colaboradores. Sin embargo, el Papa ha sido recibido por cientos de personas que querían saludarle y han esperado hasta el final de la celebración para poder hacerlo.

Han concelebrado con el pontífice Mons. Luis Ladaria, Secretario de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el Padre general de la Compañía de Jesús, Adolfo Nicolás, miembros del Consejo y más de doscientos jesuitas.

En su homilía, el Papa propuso una reflexión basada en tres conceptos: poner en el centro a Cristo y a la Iglesia; dejarse conquistar por Él para servir y sentir la vergüenza de nuestros límites y pecados para ser humildes ante él y ante los hermanos.
«El lema de nosotros, los jesuítas, «Iesus Hominum Salvator» nos recuerda constantemente una realidad que no debemos olvidar nunca: la centralidad de Cristo para cada uno de nosotros y para toda la Compañía que San Ignacio quiso que se llamase «de Jesús» para indicar el punto de referencia... Y esto nos lleva a nosotros, los jesuitas y a toda la Compañía a ser «descentrados», a tener siempre delante a «Cristo siempre mayor»...Cristo es nuestra vida. A la centralidad de Cristo corresponde también la centralidad de la Iglesia: son dos fuegos que no pueden separarse: yo no puedo seguir a Cristo si no en la Iglesia y con la Iglesia. Y también en este caso, nosotros los jesuitas y toda la Compañía, estamos por decirlo así «desplazados», estamos al servicio de Cristo y de la Iglesia... Ser hombres radicados y fundados en la Iglesia: así nos quiere Jesús. No puede haber caminos paralelos o aislados. Sí, caminos de búsqueda, caminos creativos, sí, es importante; ir hacia las periferias...pero siempre en comunidad con la Iglesia, con esta pertenencia que nos da valor para ir hacia adelante».
El camino para vivir esta centralidad doble es «dejarse conquistar por Cristo. Yo busco a Jesús y lo sirvo porque Él me ha buscado en primer lugar...En español hay una palabra que es muy descriptiva: «El nos primerea». Es siempre el primero... Ser conquistador por Dios para ofrecer a este Rey toda nuestra persona y nuestra fatiga... imitarlo en el soportar incluso injurias, desprecio, pobreza». Aquí el Papa recordó al jesuita Paolo dell'Oglio, desaparecido en Siria desde hace días y añadió «dejarse conquistar por Cristo significa estar siempre tendidos hacia quien tengo enfrente, hacia la meta de Cristo».

Asimismo Francisco recordó las palabras de Jesús en el Evangelio: «quien quiera salvar la propia vida la perderá, pero quien pierda su vida por mi, la salvará...quién se avergüence de mi...» y las comparó con la «vergüenza de los Jesuitas. La invitación que hace Jesús es la de no avergonzarse nunca de Él, sino de seguirle siempre con total dedicación, fiándose y confiando en Él».
«Mirando a Jesús, como San Ignacio nos enseña en la Primera Semana, sobre todo mirando a Cristo crucificado, sentimos esa sensación tan humana y tan noble que es la vergüenza de no estar a la altura...Y esto nos lleva siempre, a cada uno por separado y como compañía, a la humildad, a vivir esta gran virtud. Humildad que nos hace conscientes todos los días de que no somos nosotros los que tenemos que construir el Reino de Dios, sino que es siempre la gracia del Señor que obra en nosotros; la humildad que nos lleva a ponernos a nosotros mismos no a nuestro servicio personal o al servicio de nuestras ideas, sino al servicio de Cristo y de la Iglesia, como vasijas de barro, frágiles, inadecuadas, insuficientes, pero con un inmenso tesoro que llevamos y comunicamos».
El Papa ha confesado cómo siempre en el atardecer de su existencia, «cuando un jesuita termina su vida» le vienen a la mente dos imágenes; la de san Francisco Javier, mirando a China, y la de padre Arrupe, en su última conversación en el campo de refugiados. «Dos imágenes -ha dicho- que a todos nos hará bien observar y recordar. Pedir la gracia que nuestro atardecer sea como el de ellos».

Al finalizar, Francisco ha animado a los presentes a pedir a la Virgen que »nos haga sentir vergüenza por ser inadecuados para el tesoro que nos ha sido confiado, para vivir la humildad ante Dios. Que acompañe nuestro camino la intercesión paternal de San Ignacio y de todos los santos jesuitas, que siguen enseñarnos cómo hacer todo, con humildad, ad maiorem Dei gloriam.

Al final de la Misa el Papa rezó ante el altar de la capilla de San Ignacio y de San Francisco Javier y también en la capilla de Virgen de la Calle y ante la tumba del padre Pedro Arrupe.

(VIS/infoCatólica)