martes, 24 de febrero de 2015

Palabras del Papa Francisco para la Cuaresma

VATICANO, 20 Feb. 15 / 09:59 am.

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El Papa Francisco habló en la homilía de la Misa de Santa Marta de este viernes sobre la misión a la que son llamados los cristianos, sobre todo en el tiempo de Cuaresma: amar al prójimo y apartar los egoísmos. Hizo además, una fuerte llamada a tratar bien a los empleados y velar por sus necesidades.

Comentó la primera lectura del profeta Isaías en la que el pueblo se lamenta porque no atiende a sus ayunos. Para el Señor, “no es ayuno, no comer carne” para después “litigar y explotar a los trabajadores”, afirmó. Y en esto se entiende por qué Jesús condena a los fariseos, que tenían “muchas observancias, pero sin la verdad del corazón”.

El Papa indicó que el ayuno verdadero es el de liberar a los oprimidos, vestir a los desnudos y hacer justicia. Éste “es el ayuno que no es solamente externo, una observancia externa, sino un ayuno que es un ayuno que viene del corazón”.
“En las tablas de la ley se encuentra la ley hacia Dios y la ley hacia el prójimo y todos y las dos van juntos”, aseguró.
“Yo no puedo decir: 'Pero, no, yo cumplo los tres mandamientos primeros... y los otros más o menos'. No, si tú no haces éstos, ese no puedes hacerlo y si tú haces ese, debes hacer esto otro. Van unidos: el amor a Dios y el amor al prójimo son una unidad y si quieres hacer penitencia, real no formal, debes hacerla delante de Dios y también con tu hermano, con el prójimo”.
El Papa afirmó también que se puede tener mucha fe, pero “si no haces obras, está muerta, de qué sirve”.

Y al que va a Misa todos los domingos y comulga se le puede preguntar: “¿Cómo es tu relación con tus empleados?, ¿le pagas en negro?, ¿les pagas el salario justo?, ¿también para cotizar para la jubilación?, ¿y para asegurar la salud?”.

“Cuántos, cuántos hombres y mujeres de fe, tienen fe pero dividen las tablas de la ley: 'Sí, sí yo hago esto'. ¿Pero das limosna? 'Sí, sí, siempre envío una asignación a la Iglesia'. 'Ah, está bien. Pero a tu Iglesia, a tu casa, con aquellos que dependen de ti, sean hijos, sean nietos, sean los empleados. ¿Eres generoso?, ¿eres justo?”, se preguntó.

“No puedes ofrecer cosas a la Iglesia en los hombros de la injusticia que haces con tus empleados. Este es un pecado gravísimo: es usar a Dios para cubrir la injusticia”.
En este sentido, el Pontífice añadió que esto “es lo que el profeta Isaías en nombre del Señor nos hace entender: no es un buen cristiano el que no hace justicia con las personas que dependen de él”.
Y tampoco es un buen cristiano “el que no se desprende de algo necesario para él y se lo da a otros que tiene necesidad”.

Precisamente, la Cuaresma “es esto, es doble, a Dios y al prójimo: es decir, es real, no es una formalidad. No es no comer carne solamente el viernes, hacer alguna cosita, y después hacer crecer el egoísmo, la explotación del prójimo, la ignorancia a los pobres”.
Comentando que hay personas que no tienen cubiertas algunas necesidades, como una buena relación con un hospital para que les atiendan rápido, el Pontífice continuó explicando el sentido de este tiempo litúrgico. Advirtió que hay gente en Roma que vive así y que la Cuaresma sirve “para pensar en ellos: ¿Qué puedo hacer por los niños, por los ancianos, que no tienen la posibilidad de ser visitados por un médico?”.

¿Cómo será tu Cuaresma?, preguntó a los fieles que le acompañaban en la Misa. “Gracias a Dios yo tengo una familia que cumple los mandamientos, no tenemos problemas...”. “Pero, ¿en esta Cuaresma hay en tu corazón lugar para aquellos que no han cumplido los mandamientos?, ¿para aquellos que se han equivocado y están en la cárcel?”. “'Con esta gente yo no....'. 'Pero él está en la cárcel’. Si tú no estás en la cárcel es porque el Señor te ha ayudado a no caer. ¿En tu corazón los encarcelados tienen un lugar? ¿Rezas por ellos, para que el Señor les ayude a cambiar la vida?'”.

Finalmente el Papa Francisco pidió al Señor que “acompañe nuestro camino cuaresmal para que la observancia exterior corresponda con una profunda renovación del Espíritu”.

(ACI/EWTN Noticias)

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Santiago 2, 8-10:

"Si cumplís plenamente la Ley regia según la Escritura: 'Amarás a tu prójimo como a ti mismo', obráis bien; pero si tenéis acepción de personas, cometéis pecado y quedáis convictos de transgresión por la Ley. Porque quien observa toda la Ley, pero falta en un solo precepto, se hace reo de todos."


Mateo 6, 17-18:

"Tú, en cambio, cuando ayunes, perfuma tu cabeza y lava tu rostro, para que tu ayuno sea visto, no por los hombres, sino por tu Padre que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará."


Lucas 18, 9-14:

"Dijo también a algunos que se tenían por justos y despreciaban a los demás, esta parábola: «Dos hombres subieron al templo a orar; uno fariseo, otro publicano. El fariseo, de pie, oraba en su interior de esta manera: “¡Oh Dios! Te doy gracias porque no soy como los demás hombres, rapaces, injustos, adúlteros, ni tampoco como este publicano. Ayuno dos veces por semana, doy el diezmo de todas mis ganancias.” En cambio el publicano, manteniéndose a distancia, no se atrevía ni a alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: “¡Oh Dios! ¡Ten compasión de mí, que soy pecador!” Os digo que éste bajó a su casa justificado y aquél no. Porque todo el que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado.»"

miércoles, 11 de febrero de 2015

El Papa recuerda que un hijo es amado por ser hijo

11 febrero, 2015.
 
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En la audiencia general de este miércoles, el Papa ha continuado con su catequesis sobre la familia. En esta ocasión, ha señalado que los hijos son un don de Dios y que tienen que ser amados por lo que son. Un hijo no es querido “porque sea bello, sano, bueno; no porque piense igual que yo, o encarne mis deseos”. 

Francisco también ha defendido que el hecho de tener muchos hijos no puede tacharse de una decisión irresponsable, al tiempo que ha vuelto a resaltar la importancia de la concepción responsable.

El Papa ha reiterado el deber de reconocer que la vida humana es siempre digna, y que un hijo tiene que ser querido y aceptado por sus padres aunque esté enfermo o no sea cómo ellos esperaban. 

Francisco ha criticado la cultura del descarte que desprecia también a los ancianos: “Una sociedad que descarta a sus mayores es una sociedad sin dignidad, pierde sus raíces y se marchita”.


Palabras del Papa Francisco en el Aula Pablo VI durante la audiencia general:


Queridos hermanos y hermanas:

Siguiendo la serie de catequesis sobre la familia, hoy quisiera hablarles de los hijos como don de Dios para los padres y la sociedad. Un hijo es amado por ser hijo: no porque sea bello, sano, bueno; no porque piense igual que yo, o encarne mis deseos. Todos hemos sido hijos. Ser hijos nos permite descubrir la dimensión gratuita del amor, de ser amados antes de haber hecho nada para merecerlo, antes de saber hablar o pensar, e incluso antes de venir al mundo. Es una experiencia fundamental para conocer el amor de Dios, fuente última de este auténtico milagro. Además, este amor nos da fuerza para afrontar la vida sin miedo, construir un mundo nuevo, ser mejores cada día sin arrogancia y sin presunción.

El cuarto mandamiento que nos pide “honrar al padre y a la madre” está a la base de cualquier otro tipo de respeto entre los hombres. Una sociedad que descarta a sus mayores es una sociedad sin dignidad, pierde sus raíces y se marchita; una sociedad que no se rodea de hijos, que los considera un problema, un peso, no tiene futuro. La concepción de los hijos debe ser responsable, pero el simple hecho de tener muchos hijos no puede ser visto como una decisión irresponsable. La vida rejuvenece y cobra nuevas fuerzas multiplicándose. Los hijos crecen compartiendo alegrías y sacrificios. En el sucederse de las generaciones se realiza el designio amoroso de Dios sobre la humanidad.

(Infovaticana)

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Éxodo 20, 12:

"Honra a tu padre y a tu madre, para que se prolonguen tus días sobre la tierra que Yahveh, tu Dios, te va a dar."

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Encíclica de Pablo IV, Humanae Vitae, 10:

La paternidad responsable
"Por ello el amor conyugal exige a los esposos una conciencia de su misión de "paternidad responsable" sobre la que hoy tanto se insiste con razón y que hay que comprender exactamente. Hay que considerarla bajo diversos aspectos legítimos y relacionados entre sí.  

En relación con los procesos biológicos, paternidad responsable significa conocimiento y respeto de sus funciones; la inteligencia descubre, en el poder de dar la vida, leyes biológicas que forman parte de la persona humana.

En relación con las tendencias del instinto y de las pasiones, la paternidad responsable comporta el dominio necesario que sobre aquellas han de ejercer la razón y la voluntad. 

En relación con las condiciones físicas, económicas, psicológicas y sociales, la paternidad responsable se pone en práctica ya sea con la deliberación ponderada y generosa de tener una familia numerosa ya sea con la decisión, tomada por graves motivos y en el respeto de la ley moral, de evitar un nuevo nacimiento durante algún tiempo o por tiempo indefinido. 

La paternidad responsable comporta sobre todo una vinculación más profunda con el orden moral objetivo, establecido por Dios, cuyo fiel intérprete es la recta conciencia. El ejercicio responsable de la paternidad exige, por tanto, que los cónyuges reconozcan plenamente sus propios deberes para con Dios, para consigo mismo, para con la familia y la sociedad, en una justa jerarquía de valores. 

En la misión de transmitir la vida, los esposos no quedan, por tanto, libres para proceder arbitrariamente, como si ellos pudiesen determinar de manera completamente autónoma los caminos lícitos a seguir, sino que deben conformar su conducta a la intención creadora de Dios, manifestada en la misma naturaleza del matrimonio y de sus actos y constantemente enseñada por la Iglesia". 

miércoles, 4 de febrero de 2015

El Papa recuerda la importancia de la memoria y la esperanza en el cristiano


30/01/2015 12:29.



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Un cristiano siempre debe custodiar en sí la “memoria” de su primer encuentro con Cristo y la “esperanza” en Él, que lo impulsa a ir adelante en la vida con el “coraje” de la fe. Lo afirmó el Papa Francisco en su homilía de la Misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta.

 

No ama verdaderamente quien no recuerda “los días del primer amor”. Y un cristiano sin memoria de su primer encuentro con Jesús es una persona vacía, espiritualmente inerte, come sólo saben ser los “tibios”.

Cristianos tibios, un fracaso

La frase inicial de la Carta a los Hebreos, en la que el autor invita a llamar “a la memoria aquellos primeros días”, aquellos en los que han recibido – dice – “la luz de Cristo”, orientó la reflexión del Papa Francisco. En especial “el día del encuentro con Jesús” – observó el Pontífice – jamás debe olvidarse porque es el día de “una alegría grande”, de “unas ganas de hacer cosas grandes”. Y junto a la memoria –  pidió –  jamás perder el “coraje de los primeros tiempos” y el “entusiasmo”, la “franqueza” que nacen del recuerdo del primer amor:

La memoria es muy importante para recordar la gracia recibida, porque si nosotros perdemos este entusiasmo que viene de la memoria del primer amor, este entusiasmo que viene del primer amor, llega ese peligro tan grande para los cristianos: la tibieza. Los cristianos ‘tibios’, ¡eh! Pero están allí, detenidos, y sí, son cristianos, pero han perdido la memoria del primer amor. Y sí, han perdido el entusiasmo. También han perdido la paciencia, ese ‘tolerar’ las cosas de la vida con el espíritu del amor de Jesús; ese ‘tolerar’, ese ‘cargar sobre los hombros’ las dificultades… Los cristianos tibios, pobrecitos, son un grave peligro”.

Atención al mal que llama

Al pensar en los cristianos tibios, el Papa Francisco refiere dos imágenes tan incisivas cuanto desagradables. La evocada por Pedro, del “perro que vuelve a su vómito”, y la otra de Jesús, para quien hay personas que al decidir seguir el Evangelio sí han echado de ellas al demonio, pero cuando éste vuelve con fuerza le abren la puerta sin estar en guardia y así el demonio “toma posesión de aquella casa” inicialmente limpia y bella. Que es como decir, volver al “vómito” de aquel mal en un primer tiempo rechazado. Viceversa, afirmó Francisco:
“El cristiano tiene estos dos parámetros: la memoria y la esperanza. Llamar a la memoria para no perder aquella experiencia tan bella del primer amor, que alimenta la esperanza. Tantas veces la esperanza es oscura, pero va adelante. Cree, va, porque sabe que la esperanza no decepciona, para encontrar a Jesús. Estos dos parámetros son precisamente el marco en el que podemos custodiar esta salvación de los justos que viene del Señor”.

Memoria y esperanza es igual a fe

Una salvación –  afirmó el Papa citando un pasaje del Evangelio –  que debe ser protegida “para que la pequeña semilla de mostaza crezca y dé su fruto”:
Causan pena, hacen mal al corazón tantos cristianos – ¡tantos cristianos! – a mitad de camino, tantos cristianos fracasados en este camino hacia el encuentro con Jesús, partiendo del encuentro con Jesús. Este camino en el que han perdido la memoria del primer amor y no tienen esperanza”.
“Pidamos al Señor –  fue la oración conclusiva del Santo Padre en esta homilía –  la gracia de custodiar el regalo, el don de la salvación”.



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Hebreos 10, 31-33:
"¡Es tremendo caer en las manos del Dios vivo!
Traed a la memoria los días pasados, en que después de ser iluminados, hubisteis de soportar un duro y doloroso combate, unas veces expuestos públicamente a ultrajes y tribulaciones; otras, haciéndoos solidarios de los que así eran tratados."


2 Pedro 2, 20-22:
"Porque si, después de haberse alejado de la impureza del mundo por el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, se enredan nuevamente en ella y son vencidos, su postrera situación resulta peor que la primera.
Pues más les hubiera valido no haber conocido el camino de la justicia que, una vez conocido, volverse atrás del santo precepto que le fue transmitido.
Les ha sucedido lo de aquel proverbio tan cierto: «el perro vuelve a su vómito» y «la puerca
lavada, a revolcarse en el cieno»
."